Actúa de protector natural impidiendo la entrada de microorganismos, siempre que se mantenga en perfecto estado
El huevo, un alimento muy nutritivo por la calidad de su proteína, está formado por tres partes básicas: la yema, la clara y la cáscara. Esta última actúa de envase natural y de su estado dependerá en gran medida que el consumo de este alimento sea seguro. Y es que la cáscara es, además de un mecanismo de defensa, una de las vías de entrada de microorganismos patógenos al producto, especialmente de Salmonella, ya que este microorganismo puede llegar a la superficie por contaminación desde la materia fecal. Controlar que no se produzcan grietas en la parte externa del huevo constituye una de las medidas de prevención de la contaminación, y en ello han trabajado un grupo de expertos estadounidenses, que han desarrollado un sistema de detección de microgrietas.
La clara representa, en el huevo de gallina, un poco más del 57% del peso total; la yema casi el 31% y la cáscara el 11,5%, según datos del Instituto del Huevo. Cada una de estas partes juega un papel fundamental. Y el de la cáscara, formada por carbonato cálcico, no es nada despreciable. La razón es que actúa de protector frente a posibles amenazas externas gracias a la presencia de la cutícula, una fina capa que se encuentra en el interior de la cáscara y que protege sus poros. La pérdida o el daño de esta capa facilitan la entrada de posibles microorganismos que puedan encontrarse en el exterior de la cáscara. Además, el papel protector de esta capa es caduco, es decir, a los cuatro días de la puesta aproximadamente la resistencia disminuye y la cutícula empieza a desecarse, por lo que el riesgo de que se produzcan grietas es mayor.
La resistencia, la forma o el color de la cáscara son algunos de los puntos clave a la hora de garantizar un alimento libre de patógenos. Que se rompa o no dependerá de factores intrínsecos a las aves, como la edad, la alimentación o las enfermedades del animal, que determinarán que la cáscara sea delgada o con defectos que faciliten la rotura. Otras causas, esta vez extrínsecas, no dependen tanto de la calidad de la cáscara sino de que se produzcan deficiencias en el lugar de la puesta o durante su manipulación.
Barrera natural más segura
La cáscara de los huevos debe estar limpia y sin fracturas ni grietas
Pese a que la cáscara constituye una verdadera barrera defensiva, es vulnerable al ataque de ciertas bacterias, especialmente de salmonella, que logran vencer su resistencia y penetrarla. Evitar que esto ocurra es el objetivo de los controles que realiza la industria alimentaria, especialmente destinados a detectar posibles grietas o deformidades en las cáscaras que aumenten el riesgo de contaminación. A los sistemas actuales para estas deficiencias se suma ahora uno que acaba de desarrollar un grupo de expertos del Servicio de Investigación Agrícola estadounidense (ARS, en sus siglas inglesas), que une las funciones de una cámara a presión y las de una cámara fotográfica.
Los responsables de la investigación aseguran que este prototipo, capaz de detectar lo que denominan "microgrietas" en las cáscaras, emula los sistemas que aplican los clasificadores humanos cuando aprietan los huevos para detectar las grietas. En este caso, la cámara a presión aplica "una breve presión a la cáscara hacia fuera", lo que permite detectar posibles fracturas en los huevos sin que estos se dañen, y comprobar, mediante una imagen, si realmente están afectados.
La tasa de detección se sitúa, según los expertos, en el 99,4% (teniendo en cuenta que se produce un 0,3% de falsos negativos). De esta manera, es posible adelantarse al problema que supone la aparición de grietas y actuar de forma previa, antes de que los huevos agrietados lleguen al consumidor. De este modo se reduce el riesgo de entrada de patógenos como Salmonella.
Portadores de Salmonella
El huevo es el alimento por excelencia que puede sufrir contaminación por Salmonella. La forma de cómo puede producirse es doble: bien a través de la cáscara o por medio de aves infectadas. En el primero de los casos influyen aspectos como la temperatura, la humedad, la virulencia de la cepa y el grado de contaminación por heces contaminadas. La lucha por prevenir la salmonelosis, una de las principales enfermedades de transmisión alimentaria, cuenta, desde junio de 2008, con un nuevo sistema de eliminación del patógeno en la cáscara de los huevos a través de pulsos de luz.
Desarrollado por expertos de AZTI-Tecnalia (Centro de Investigación Marina y Alimentaria), el sistema consiste en la descontaminación de carga microbiana sin que se vean alterados los parámetros organolépticos y estructurales de los huevos. Los efectos de estos pulsos, además, no sólo son eficaces para este patógeno sino que se hacen extensibles a otros microorganismos, a pesar de sus limitaciones, ya que sólo pueden actuar sobre la superficie de los alimentos.
El desarrollo de este tipo de sistemas se une a las medidas que se adoptan en el ámbito comunitario, la última de ellas aprobada a principios de año y que prohíbe la venta para consumo humano de huevos procedentes de aves que no se han sometido a los controles contra la Salmonella. Esta prohibición responde al aumento de la prevalencia de este patógeno en aves comunitarias, ya que, según datos de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, la mitad de los brotes de salmonelosis en humanos están relacionados con los huevos o productos derivados.
Los últimos datos al respecto, publicados hace poco por la Agencia y el Centro Europeo para el Control de Enfermedades, confirman que, pese a que los casos de salmonelosis en la UE descendieron durante 2007, esta enfermedad de transmisión alimentaria afectó a casi 152.000 personas (frente a las 164.000 de 2006). Del estudio se desprende además que la mayoría de los casos se han dado a través del consumo de carne de cerdo y de ave.
EVITAR LA CONTAMINACIÓN
Disponer de productos seguros, en este caso de huevos, requiere el seguimiento de unas pautas concretas de actuación que empiezan en el momento de la compra y acaban cuando se consume el alimento.
En el momento de comprar:
· Evitar los huevos rotos, demasiado pequeños y deformes.
· Comprobar el etiquetado, ya que debe indicar la fecha de consumo preferente, la categoría de calidad, el peso del huevo, la información nutricional.
· Asegurarse de que la cáscara está limpia, entera y sin signos de humedad.
En casa:
· Conservar los huevos en un lugar fresco, seco y a temperatura constante en la heladera. El cambio de temperatura contribuye a la desintegración de la cáscara y, por tanto, a su contaminación.
· En el hogar refrigerarlos a 5º C. Se aconseja almacenarlos en la parte más fría del refrigerador, y no en los anaqueles de la puerta. Por otra parte, los huevos deben ser utilizados según el tiempo recomendado (en un plazo de 3 a 5 semanas). Los huevos duros se pueden mantener refrigerados a 5 °C por 1 semana. Las claras y yemas sobrantes también se conservan en refrigeración y deben utilizarse en un plazo de 4 días.
· Si las cáscaras llegaran a agrietarse durante el transporte hasta la casa, se deben quitar los huevos cascados y refrigerar en un envase limpio tapado, para ser utilizados dentro de un plazo de 2 días.
· Separarlos del resto de alimentos para evitar contaminaciones cruzadas.
· No lavar los huevos antes de meterlos en el refrigerador para su conservación.
· Es necesario lavarse las manos, limpiar los utensilios, el equipo y las superficies donde se prepara la comida, antes y después del contacto con huevos o de productos que los contengan.
· No separar las claras de las yemas con la cáscara.
· Con respecto a la cocción, los huevos deben servirse cocidos y en el caso de los alimentos que contienen huevo, deben servirse inmediatamente después de cocinarlos, o en caso de que se vayan a consumir más tarde, ponerlos en envases poco profundos para que se enfríen rápido y poder refrigerarlos enseguida.
“LAZOS”,ES UN GRUPO DE AYUDA Y ACOMPAÑAMIENTO A MUJERES CON CÁNCER DE MAMA. Es una organización que nació como iniciativa de un grupo de mujeres sobrevivientes de cáncer de mama, que vieron la necesidad de agruparse para compartir sus experiencias y vivencias entre ellas, con el propósito de mejorar su calidad de vida y su condición de salud.
miércoles, 12 de agosto de 2009
miércoles, 5 de agosto de 2009
REUNION DEL DIA 05-08-09
viernes, 31 de julio de 2009
Falleció: ESTELA DOS SANTOS
ESTELA DOS SANTOS
QEPD
Falleció el 31/07/2009
"LAZOS" el grupo de autoayuda para mujeres con cáncer de mama, participa con profundo dolor el fallecimiento de su querida amiga,fundadora de "LAZOS" y acompaña a su mamá y niña Daira en este momento de gran dolor.
QEPD
Falleció el 31/07/2009
"LAZOS" el grupo de autoayuda para mujeres con cáncer de mama, participa con profundo dolor el fallecimiento de su querida amiga,fundadora de "LAZOS" y acompaña a su mamá y niña Daira en este momento de gran dolor.
jueves, 30 de julio de 2009
Falleció: Silvia Beatriz Blanco de Gunther
Silvia Beatriz Blanco de Gunther
QEPD
Falleció el 29/07/2009
"LAZOS" el grupo de autoayuda para mujeres con cáncer de mama, participa con profundo pesar su fallecimiento y acompaña a sus familiares en momentos de tanto dolor.
QEPD
Falleció el 29/07/2009
"LAZOS" el grupo de autoayuda para mujeres con cáncer de mama, participa con profundo pesar su fallecimiento y acompaña a sus familiares en momentos de tanto dolor.
jueves, 23 de julio de 2009
Radiografía del cáncer en la Argentina
Publicado el 22/07/2009 por Denise González Eguilior
A nivel mundial, el cáncer mata más personas que el terrorismo, los desastres naturales y los accidentes de tránsito. Cada año, unos 7 millones de individuos fallecen por esta patología.
La estadística argentina sigue estos lineamientos, aunque aquí se mueren más personas por enfermedades cardiovasculares.
Este triste ránking de mortalidad anual mundial lo encabezan el cáncer de pulmón, el de estómago, el de hígado, el de colon y el de mamas. Esto varía según el género (sexo).
En la Argentina, sin embargo, hay desconocimiento y desinformación sobre los datos duros de esta patología. El 30% de estas muertes son prevenibles, pero la población lo ignora o, por distintas razones, no puede hacerle frente.
“Los problemas son frecuentes y se refieren a diagnóstico tardío, desinformación, falta de recursos, pero también a la dificultad de conseguir turnos para atención y tratamiento y, muchas veces, para conseguir los medicamentos”, advierte Rosa Woscoboinik de Levin, ex jefa de Oncología del hospital Alvarez y actual consultora del tema en el hospital Vélez Sarsfield. Levin es una reconocida especialista en la temática y actualmente preside la Fundación Oncológica Encuentro, una ONG dedicada la investigación, prevención y asistencia de esta patología.
En los Estados Unidos esta enfermedad y otras son abordadas desde políticas públicas serias. Así, existen los chronic disease indicators (CDI), o indicadores de enfermedades crónicas. Estos parámetros abordan distintas patologías -como diabetes, tabaquismo, artritis, entre otras- desde consensos. Dicho de otro modo: los CDI estandarizan la vigilancia epidemiológica. Para conocer en detalle, los estadounidenses cuentan con el National Program of Cancer Registries (Programa nacional de registros de cáncer), que tiene en línea todos los datos desde 1999 a 2005. Allí también se puede consultar el United Status Cancer Statistics, con tablas, gráficos e información sobre cada tipo de cáncer.
En la Argentina, el Instituto de Oncología Angel Roffo lleva las estadísticas oficiales y, además de la tarea asistencial y académica, genera las condiciones para estudios e investigaciones sobre el tema.
Según esta entidad, hay alrededor de 200 mil casos nuevos (incidencia) de cáncer por año. La doctora Berta Roth, directora general del instituto, señala la tendencia creciente en morbilidad y mortalidad de cada uno: “En el caso de las mujeres, el cáncer de mama y de útero. En varones, el cáncer de pulmón y el de próstata. Para ambos sexos, es creciente el cáncer de colon y el de páncreas”.
La prevención es la herramienta más barata y sencilla, que es de utilidad para algunos tumores, como el de colon: por año se producen más de 10.500 casos nuevos y aproximadamente 6 mil muertes de este tipo, aunque la mayoría podrían prevenirse, ya que un tumor colorrectal demora aproximadamente 10 años en desarrollarse.
“Es relevante la educación de los jóvenes para que no comiencen a fumar y a los fumadores para la cesación del hábito”, observa Roth, respecto del cáncer de pulmón.
En mujeres, los tumores de útero se detectan de manera sencilla con el test de Papanicolau, que se realiza en la mayoría de los centros asistenciales públicos y en todos los privados. “En el caso del cáncer de mama, las dificultades de diagnóstico oportuno giran en torno a la escasa cobertura tecnológica en hospitales públicos y a problemáticas culturales. Ambos factores se conjugan para que, lamentablemente, los diagnósticos no sean siempre en etapas tempranas. En el caso de los varones, algo similar ocurre con el cáncer de próstata”, apunta la directora del Instituto Roffo.
Asesoramiento y ayuda para pacientes oncológicos
“Todos los cánceres son igualmente malignos”, apunta Rosa Levin. En este sentido, cualquier detección de cáncer que haga el médico será, seguramente, derivado a un especialista.
Pero además, los pacientes oncológicos y sus familiares pueden recurrir a distintas organizaciones. La Fundación Oncológica Encuentro ofrece asesoramiento gratuito y brinda orientación sobre grupos de autoayuda que se desarrollan en los hospitales. “En la institución hay una psicóloga 2 veces por semana que con honorarios muy bajos puede ser consultada”, añade Levin.
El Instituto Roffo también ofrece asistencia en diagnóstico, tratamiento e internación. Funciona como hospital público de atención descentralizada y el 50% de sus pacientes carece de cobertura médica. Atiende también con obras sociales.
La Fundación Ernesto Crescenti es otra entidad sin fines de lucro que brinda atención médica gratuita a niños menores de 10 años con cáncer y con leucemia.
A nivel mundial, el cáncer mata más personas que el terrorismo, los desastres naturales y los accidentes de tránsito. Cada año, unos 7 millones de individuos fallecen por esta patología.
La estadística argentina sigue estos lineamientos, aunque aquí se mueren más personas por enfermedades cardiovasculares.
Este triste ránking de mortalidad anual mundial lo encabezan el cáncer de pulmón, el de estómago, el de hígado, el de colon y el de mamas. Esto varía según el género (sexo).
En la Argentina, sin embargo, hay desconocimiento y desinformación sobre los datos duros de esta patología. El 30% de estas muertes son prevenibles, pero la población lo ignora o, por distintas razones, no puede hacerle frente.
“Los problemas son frecuentes y se refieren a diagnóstico tardío, desinformación, falta de recursos, pero también a la dificultad de conseguir turnos para atención y tratamiento y, muchas veces, para conseguir los medicamentos”, advierte Rosa Woscoboinik de Levin, ex jefa de Oncología del hospital Alvarez y actual consultora del tema en el hospital Vélez Sarsfield. Levin es una reconocida especialista en la temática y actualmente preside la Fundación Oncológica Encuentro, una ONG dedicada la investigación, prevención y asistencia de esta patología.
En los Estados Unidos esta enfermedad y otras son abordadas desde políticas públicas serias. Así, existen los chronic disease indicators (CDI), o indicadores de enfermedades crónicas. Estos parámetros abordan distintas patologías -como diabetes, tabaquismo, artritis, entre otras- desde consensos. Dicho de otro modo: los CDI estandarizan la vigilancia epidemiológica. Para conocer en detalle, los estadounidenses cuentan con el National Program of Cancer Registries (Programa nacional de registros de cáncer), que tiene en línea todos los datos desde 1999 a 2005. Allí también se puede consultar el United Status Cancer Statistics, con tablas, gráficos e información sobre cada tipo de cáncer.
En la Argentina, el Instituto de Oncología Angel Roffo lleva las estadísticas oficiales y, además de la tarea asistencial y académica, genera las condiciones para estudios e investigaciones sobre el tema.
Según esta entidad, hay alrededor de 200 mil casos nuevos (incidencia) de cáncer por año. La doctora Berta Roth, directora general del instituto, señala la tendencia creciente en morbilidad y mortalidad de cada uno: “En el caso de las mujeres, el cáncer de mama y de útero. En varones, el cáncer de pulmón y el de próstata. Para ambos sexos, es creciente el cáncer de colon y el de páncreas”.
La prevención es la herramienta más barata y sencilla, que es de utilidad para algunos tumores, como el de colon: por año se producen más de 10.500 casos nuevos y aproximadamente 6 mil muertes de este tipo, aunque la mayoría podrían prevenirse, ya que un tumor colorrectal demora aproximadamente 10 años en desarrollarse.
“Es relevante la educación de los jóvenes para que no comiencen a fumar y a los fumadores para la cesación del hábito”, observa Roth, respecto del cáncer de pulmón.
En mujeres, los tumores de útero se detectan de manera sencilla con el test de Papanicolau, que se realiza en la mayoría de los centros asistenciales públicos y en todos los privados. “En el caso del cáncer de mama, las dificultades de diagnóstico oportuno giran en torno a la escasa cobertura tecnológica en hospitales públicos y a problemáticas culturales. Ambos factores se conjugan para que, lamentablemente, los diagnósticos no sean siempre en etapas tempranas. En el caso de los varones, algo similar ocurre con el cáncer de próstata”, apunta la directora del Instituto Roffo.
Asesoramiento y ayuda para pacientes oncológicos
“Todos los cánceres son igualmente malignos”, apunta Rosa Levin. En este sentido, cualquier detección de cáncer que haga el médico será, seguramente, derivado a un especialista.
Pero además, los pacientes oncológicos y sus familiares pueden recurrir a distintas organizaciones. La Fundación Oncológica Encuentro ofrece asesoramiento gratuito y brinda orientación sobre grupos de autoayuda que se desarrollan en los hospitales. “En la institución hay una psicóloga 2 veces por semana que con honorarios muy bajos puede ser consultada”, añade Levin.
El Instituto Roffo también ofrece asistencia en diagnóstico, tratamiento e internación. Funciona como hospital público de atención descentralizada y el 50% de sus pacientes carece de cobertura médica. Atiende también con obras sociales.
La Fundación Ernesto Crescenti es otra entidad sin fines de lucro que brinda atención médica gratuita a niños menores de 10 años con cáncer y con leucemia.
miércoles, 15 de julio de 2009
Vivir con virus y lluvia. Por NIDIA GARCIA
Vivir con virus y lluvia.
Hace algo más de un mes, el nombre del virus se hizo familiar a nuestros oídos. Y poco a poco, una se fue imaginando la historia de que el bichito nació –chiquitito-, allá por tierra de mariachis, pero pronto empezó a caminar… se hizo nene, adolescente, mayor de edad, cruzó la frontera y avanzó sin pedir permiso. Y las palabras “gripe porcina”, “virus porcino”, “influenza A”, “gripe A”, “virus H1N1” pasaron a formar parte de nuestro vocabulario cotidiano.
En simultáneo con el bombardeo de los medios, comenzaron a llegar también los cierres. Con el de las escuelas, universidades y oficinas públicas, nos sorprendieron las vacaciones forzosas… Y al mismo tiempo, como quien dice “éramos pocos y…”, apareció la lluvia. Interminable… con sol, sin sol, con viento, sin viento, con truenos, sin truenos, llovizna intermitente, llovizna continuaaaaaaaaaaaa.
Y acá estoy en el duodécimo día que llevo sin salir de casa. Porque, para colmo de males, formo parte del tristemente famoso “grupo de riesgo”.
Si por lo menos pudiese caminar, porque es la única salida posible sin riesgo de contagio. Pero no…AFUERA LLUEVE.
Llamar a alguien para compartir un mate no se puede; ir de visita, menos; comer afuera o salir de compras es riesgoso. Y como “hay que evitar la aglomeración en lugares cerrados”, según aconsejan los que saben, cerraron los cines y teatros.
Sin otra alternativa, comencé primero con todo lo que se puede hacer bajo techo. Hoy los placares están ordenados y ventilados. Los pisos, brillantes. La heladera, impecable. Las paredes, sin telaraña. Las alacenas, limpias. Los papeles viejos, llevados por el basurero. La ropa, lavada, planchada y guardada. Como nunca.
Con el correr de los días, los últimos libros que quedaban por leer se terminaron. Revisar el correo o responder algunos se hizo rutinario. La TV o la radio, aburridas. Y como para romper con la monotonía, con bares, boliches y pubs cerrados, comenzaron a llegar los chicos que estudian afuera. Por supuesto que al entrar, rigurosamente debieron pasar por el baño (no sea cosa que vinieran “emporcinados”, valga el neologismo).
Aunque los jóvenes tienen la opción de los encuentros con amigos (con cuidados rigurosos, eso sí), el aburrimiento ahora se multiplica por cuatro. Y la convivencia empieza a tener dificultades. Lo que antes era un amable “no, mi amor, no fue así” pasó a ser un brusco “qué sabés vos”. Con roces a cada rato, a pesar de los continuos pedidos de disculpa.
Para completar el cuadro, las noticias sobre los familiares enfermos no se hicieron esperar.
Ayer bajé la caja de fotos y la dejé a mano en el living. Después de agotar todo lo que había que cocinar, limpiar, ordenar, guardar, planchar, ventilar, lustrar, pasé la tardenoche con la mente en el pasado. Acompañada de un mate solitario, hice un repaso tratando de reconstruir cada momento, cada cumpleaños, cada paseo, cada encuentro, cada lugar. Tampoco pude evitar encontrarme con muchos que ya no están. Entonces pensé que la vida es un continuo suceder de momentos; algunos felices, otros no tanto. Y como la mayor parte de ella la pasamos a las corridas (instantes que no quedan plasmados en las fotografías, justamente), lo realmente valioso lo constituyen aquellos momentos en los que andamos lentos o nos detenemos. Y como todo tiene un final, “siempre que llovió paró y salió el sol” y toda “des-gracia” trae abundantes gracias, es bueno atravesar este tiempo que se nos impone, como un regalo, con placer: haciendo todo lo que nos hace felices y que se pueda hacer en vacaciones, con virus y con lluvia, pero sin miedo y con paz y mucho amor.
Nidia
10 de julio de 2009
Hace algo más de un mes, el nombre del virus se hizo familiar a nuestros oídos. Y poco a poco, una se fue imaginando la historia de que el bichito nació –chiquitito-, allá por tierra de mariachis, pero pronto empezó a caminar… se hizo nene, adolescente, mayor de edad, cruzó la frontera y avanzó sin pedir permiso. Y las palabras “gripe porcina”, “virus porcino”, “influenza A”, “gripe A”, “virus H1N1” pasaron a formar parte de nuestro vocabulario cotidiano.
En simultáneo con el bombardeo de los medios, comenzaron a llegar también los cierres. Con el de las escuelas, universidades y oficinas públicas, nos sorprendieron las vacaciones forzosas… Y al mismo tiempo, como quien dice “éramos pocos y…”, apareció la lluvia. Interminable… con sol, sin sol, con viento, sin viento, con truenos, sin truenos, llovizna intermitente, llovizna continuaaaaaaaaaaaa.
Y acá estoy en el duodécimo día que llevo sin salir de casa. Porque, para colmo de males, formo parte del tristemente famoso “grupo de riesgo”.
Si por lo menos pudiese caminar, porque es la única salida posible sin riesgo de contagio. Pero no…AFUERA LLUEVE.
Llamar a alguien para compartir un mate no se puede; ir de visita, menos; comer afuera o salir de compras es riesgoso. Y como “hay que evitar la aglomeración en lugares cerrados”, según aconsejan los que saben, cerraron los cines y teatros.
Sin otra alternativa, comencé primero con todo lo que se puede hacer bajo techo. Hoy los placares están ordenados y ventilados. Los pisos, brillantes. La heladera, impecable. Las paredes, sin telaraña. Las alacenas, limpias. Los papeles viejos, llevados por el basurero. La ropa, lavada, planchada y guardada. Como nunca.
Con el correr de los días, los últimos libros que quedaban por leer se terminaron. Revisar el correo o responder algunos se hizo rutinario. La TV o la radio, aburridas. Y como para romper con la monotonía, con bares, boliches y pubs cerrados, comenzaron a llegar los chicos que estudian afuera. Por supuesto que al entrar, rigurosamente debieron pasar por el baño (no sea cosa que vinieran “emporcinados”, valga el neologismo).
Aunque los jóvenes tienen la opción de los encuentros con amigos (con cuidados rigurosos, eso sí), el aburrimiento ahora se multiplica por cuatro. Y la convivencia empieza a tener dificultades. Lo que antes era un amable “no, mi amor, no fue así” pasó a ser un brusco “qué sabés vos”. Con roces a cada rato, a pesar de los continuos pedidos de disculpa.
Para completar el cuadro, las noticias sobre los familiares enfermos no se hicieron esperar.
Ayer bajé la caja de fotos y la dejé a mano en el living. Después de agotar todo lo que había que cocinar, limpiar, ordenar, guardar, planchar, ventilar, lustrar, pasé la tardenoche con la mente en el pasado. Acompañada de un mate solitario, hice un repaso tratando de reconstruir cada momento, cada cumpleaños, cada paseo, cada encuentro, cada lugar. Tampoco pude evitar encontrarme con muchos que ya no están. Entonces pensé que la vida es un continuo suceder de momentos; algunos felices, otros no tanto. Y como la mayor parte de ella la pasamos a las corridas (instantes que no quedan plasmados en las fotografías, justamente), lo realmente valioso lo constituyen aquellos momentos en los que andamos lentos o nos detenemos. Y como todo tiene un final, “siempre que llovió paró y salió el sol” y toda “des-gracia” trae abundantes gracias, es bueno atravesar este tiempo que se nos impone, como un regalo, con placer: haciendo todo lo que nos hace felices y que se pueda hacer en vacaciones, con virus y con lluvia, pero sin miedo y con paz y mucho amor.
Nidia
10 de julio de 2009
viernes, 10 de julio de 2009
TESTIMONIO DE: ESTELA BÁEZ
Hola! soy Estela Báez, docente, tengo 48 años y hace 11 años q convivo con el cáncer de mama q lo detecté palpándome los senos; luego de operarme y hacer quimioterapia lo mantuve quieto durante 7 años hasta que regresó haciendo metástasis óseas y hepática por lo que volví a realizar quimio y radioterapia desapareciendo nuevamente los nódulos del hígado y la mayor parte de los que tenía en los huesos aunque no totalmente. Actualmente estoy realizando quimioterapia via oral, la que tolero muy bien y está haciendo efecto lentamente, además desde hace 2 años descubrí el tratamiento del dr. Crescenti en Corrientes adonde viajo mensualmente con otras amigas que tienen la misma patología, realmente es muy efectivo me mantiene las defensas altas y el estado de ánimo excelente. Durante unos años no trabajé y actualmente ya estoy rde regreso en la escuela haciendo vida normal. Quisiera que mi testimonio sirviera a muchas otras mujeres que están pasando por lo mismo y decirles que no hay que bajar la guardia ni decaer, al cáncer lo ganamos luchando siempre y por sobre todo hay un doctor muy especial que lo cura todo y nos lleva en sus brazos en estos momentos difíciles, solo tenemos que confiar y El hará el resto, mi médico de cabecera es JESÚS.
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