“LAZOS”,ES UN GRUPO DE AYUDA Y ACOMPAÑAMIENTO A MUJERES CON CÁNCER DE MAMA. Es una organización que nació como iniciativa de un grupo de mujeres sobrevivientes de cáncer de mama, que vieron la necesidad de agruparse para compartir sus experiencias y vivencias entre ellas, con el propósito de mejorar su calidad de vida y su condición de salud.
miércoles, 1 de septiembre de 2010
sábado, 28 de agosto de 2010
El cáncer de mama: Mitos falsos

Existen algunos mitos completamente falsos y nada fundamentados que confunden los conceptos relacionados con el cáncer de mama. Si no lo tienes bien claro, aquí desmentimos algunos de ellos:
Mito 1: Si no existen antecedentes familiares no tendré cáncer. Es cierto que uno de los agentes principales de riesgo del cáncer de mama es la herencia; sin embargo en el 80% de los casos no se registran antecedentes familiares; esto quiere decir que en la mayoría de personas afectadas la causa no es hereditaria. No por eso van a dejar de hacerse su chequeo, siempre es bueno cuidarse cualquiera sea el caso.
Mito 2: El cáncer de mama no se da hasta la menopausia. Esto es falso, el cáncer de mama puede presentarse a la edad que sea. Lo que sí es cierto es que los chequeos deben hacerse a temprana edad porque la enfermedad se torna más agresiva en dicha etapa.
Mito 3: No se puede hacer nada por evitar la enfermedad. Claro que sí se puede hacer muchas cosas para evitar el cáncer de mama; algunas de ellas tienen que ver con la nutrición y las revisiones periódicas. Este tipo de cáncer tiene mayor incidencia en aquellas personas obesas que ya pasaron la menopausia, por eso es bueno llevar una dieta sana y mantener el peso correcto para prevenirlo. Al parecer, el desarrollo de tumores mamarios se debe en algunos casos al consumo excesivo de grasas saturadas.
Mito 4: Tener los pechos pequeños ha
ce ser menos propensa al cáncer. Es completamente falso. No estás más propensa a contraer esta enfermedad si tus senos son pequeños o si usas sujetadores de aro, ni lo uno ni lo otro, no tiene nada que ver con el cáncer de mama.
No olvides hacer siempre tus revisiones periódicas para descartar o detectar a tiempo cualquier tipo de cáncer.
A cuidarse mujeres!
jueves, 26 de agosto de 2010
INVITACION
"LAZOS" , el grupo de autoayuda para mujeres con cáncer de mama, estará en la Expo-mujer 2010.
Allí en el stand Nº: 8 compartirán sus experiencias y entregarán folletos explicativos, invitándoles a las mujeres misioneras a que controlen sus mamas.
Se concretará en el Centro de Convenciones y Eventos, Av. Ulises López y ruta 12, acceso Oeste, Posadas.
El transporte público será gratuito durante la Expo-mujer 2010. Podrán trasladarse al Centro de Convenciones y Eventos desde el Paseo la Terminal, situado en Mitre y Uruguay de Posadas.
Los esperamos !!!!!!
Allí en el stand Nº: 8 compartirán sus experiencias y entregarán folletos explicativos, invitándoles a las mujeres misioneras a que controlen sus mamas.
Se concretará en el Centro de Convenciones y Eventos, Av. Ulises López y ruta 12, acceso Oeste, Posadas.
El transporte público será gratuito durante la Expo-mujer 2010. Podrán trasladarse al Centro de Convenciones y Eventos desde el Paseo la Terminal, situado en Mitre y Uruguay de Posadas.
Los esperamos !!!!!!
miércoles, 25 de agosto de 2010
INVITACION: EXPO MUJER 2010- 31 DE AGOSTO Y 1º DE SEPTIEMBRE: CENTRO DE CONVENCIONES Y EVENTOS.
viernes, 20 de agosto de 2010
Las 10 claves de la dieta para bajar los riesgos de cáncer. Por Adriana Santagati
Fuente: Clarín
Hay que evitar el stress y el tabaco. La sobre cocción ó fritura de las carnes. Los nitritos que se agregan a los fiambres, los ahumados, las grasas y el alcohol tienen efectos negativos. En cambio hace bien consumir frutas, verduras y fibras.
En los últimos años, la medicina empezó a poner el foco en la relación entre la obesidad y el cáncer. Y, también, a estudiar cómo los alimentos pueden tener una incidencia en el desarrollo de la enfermedad. Del mismo modo, los científicos han descubierto que otros tantos tienen una función “protectora” contra el cáncer, como las frutas y las verduras. Según un informe que se presentó en Santiago de Chile, en el último Congreso Latinoamericano de Nutrición, el 35% de las muertes por cáncer en general se pueden atribuir a la dieta, así como el 90% de los efectos preventivos en el cáncer colorrectal.
Si bien los especialistas evitan hablar de una “dieta anticáncer”, reconocen que podemos hacer mucho para prevenir la enfermedad con lo que nos llevamos a la boca, sin descuidar, claro, los otros factores de riesgo (ver aparte). Aquí, las diez claves para tener la alimentación como una aliada para reducir la probabilidad de tumores.
1) Comer pocas grasas. En el último congreso de la Sociedad Europea de Oncología se presentó una investigación que mostró que, en sólo un año, más de 124.000 personas desarrollaron la enfermedad en ese continente por tener kilos de más. Y una de las causas del sobrepeso es el consumo excesivo de grasas. “La obesidad genera desórdenes metabólicos relacionados con hormonas que participan en el desarrollo de varios tipos de cáncer, como el de estómago, esófago y mama”, dice José Lastiri, oncólogo del Hospital Italiano y secretario de la Asociación Argentina de Oncología Clínica. Por eso, una alimentación saludable es clave.
2) Reducir el consumo de azúcar. Los azúcares refinados no están directamente relacionados con el riesgo de cáncer, pero sí con la obesidad. “Además, funcionan como el ‘combustible’ en el proceso de crecimiento de las células tumorales”, sintetiza el ginecólogo y patólogo Horacio Limongelli, coordinador del Programa Educacional sobre el Cáncer, formado por un grupo de médicos que dan charlas sobre prevención a la comunidad. La recomendación es preferir los azúcares naturales (como los de las frutas), limitar las bebidas gaseosas y comer postres o dulces sólo un par de veces por semana, y en porciones pequeñas.
3) No excederse con las carnes rojas. De nuevo, no tiene un riesgo en sí misma, pero si se consume mucha, con grasa y demasiado cocida, no es saludable. Cuando se comen carnes rojas, hay que elegir cortes magros y eliminar la grasa visible. “La dieta de los argentinos tiene mucha carne roja. Hay que incorporar más pescado, que es rico en ácidos grasos omega 3 y 9”, sugiere Limongelli. Marcela Leal, directora de la carrera de Nutrición de la Universidad Maimónides, indica que lo recomendado es consumir tres veces por semana pescado, dos veces por semana y sólo una carne vacuna, en lo posible al horno o hervido.
4) El método de cocción. Cuando los alimentos se cocinan a temperaturas altas sobre una llama abierta, como el asado al carbón o a la parrilla, se modifican las moléculas de la carne y se generan así hidrocarburos aromáticos que son cancerogénicos. Lastiri aclara que esto no significa que esté prohibido comerse un asadito: hay que optar por la moderación y evitar sobrecocer las carnes y que se forme esa “costra” crocante que es nociva.
5) Fiambres y ahumados. A estos alimentos procesados, para su elaboración y conservación se les suelen agregar nitritos y nitratos (que son nocivos) y tienen también un “efecto engordativo”. Los ahumados son riesgosos por su método de cocción. “Su consumo debe ser ocasional, en reuniones o situaciones esporádicas”, indica Leal.
6) Alcohol. Según la Asociación Americana de Oncología Clínica (ASCO), el alcohol eleva el riesgo de cáncer bucal, de laringue, de esófago, pecho, mama, colón e hígado. Si bien no se sabe exactamente por qué, los científicos creen que se debe a la exposición a químicos que se producen cuando el alcohol se metaboliza en el cuerpo. La ASCO recomienda limitar el consumo a una bebida alcohólica por día para las mujeres, y a dos para los hombres. Las medidas que da como indicación son 355 cm3 de cerveza, 150 cm3 de vino o 45cm3 de licor.
7) Frutas y verduras. “Es la principal estrategia dietética para reducir el riesgo de cáncer”, afirma Leal. María Victoria Cáceres, jefa de Nutrición de la Clínica Olivos, explica que “en el cuerpo tenemos millones de moléculas de oxígeno. A las que se vuelven inestables y peligrosas se las denomina radicales libres, y llegan a atacar sus cromosomas. Cuando esto ocurre, las células pueden empezar a multiplicarse en forma descontrolada y es así como se inicia el cáncer. Las plantas tienen capacidad de producir compuestos moleculares que actúan como escudos para protegerlas de estas moléculas salvajes del oxígeno: son los antioxidantes”. Algunos de los más conocidos son el beta-caroteno (está en la zanahoria) y el licopeno (en el tomate). Además, las plantas contienen fitoquímicos, otras sustancias que son protectoras. Las crucíferas (el brócoli y el coliflor) y las de la familia allium (ajo y cebolla) tienen compuestos que generan distintos beneficios en el organismo con un mismo resultado, reducir el riesgo de cáncer. Todos los especialistas coinciden: hay que incorporarlos a la dieta, cinco porciones por día de frutas y verduras, de distintos colores.
Fibras. “Su alto consumo disminuye el riesgo de cáncer colorrectal, porque reduce la cantidad de tiempo que los desechos –que a menudo tienen sustancias cancerígenas– viajan a través del colon”, señala Cáceres. También se observó que los alimentos ricos en fibra reducen los niveles de estrógeno y de testosterona, con efectos protectores de los cánceres de mama y colon. Se pueden incluir en la dieta en frutas, verduras, cereales integrales y legumbres.
9) Lácteos. “No hay que suspenderlos”, dice Lastiri. “Sus nutrientes, como el calcio y la vitamina D, son efectivos contra el cáncer colorrectal”, agrega Leal. Lo que sí se recomienda es que sean descremados, para evitar adicionar grasas a la dieta.
10) Suplementos vitamínicos. Lastiri afirma que su aporte no es significativo. El especialista insiste en un consejo que puede ser la síntesis de todas las recomendaciones: “No es necesario convertirse en un vegetariano estricto sino, como en todo, evitar los excesos. Hay que cambiar los hábitos y seguir una dieta balanceada”.
Consejos: Un menú saludable
La nutricionista Marcela Leal sugiere este menú como referencia:
Desayuno: 1 taza de café con leche o infusión con edulcorante, 2 tostadas de pan integral con dulce dietético.
A media mañana: 1 yogur descremado con cereales sin azúcar o con colchón de frutas, 1 fruta mediana fresca.
Almuerzo: 1 pechuga de pollo al horno, 2 rodajas de calabaza con queso y 1 manzana fresca.
Cena: 1 porción de tarta de verduras, 1 plato chico de arroz con atún. 1 naranja.
Tips para mejorar la dieta
Las guías alimentarias del departamento de Salud de EE.UU. recomiendan:
Incluya vegetales y frutas en cada comida. Téngalos en la heladera listos para comer como snacks (por ejemplo, zanahorias cortadas).
Cocine los vegetales al vapor o al microondas, para mantener sus nutrientes.
Adicione verduras a otras comidas como pasta, arroz, sopas, sandwiches y pizza.
Prefiera la fruta entera a su jugo: aporta más fibras y menos calorías.
Coma arroz, pan y fideos integrales. No siempre cuanto más oscuro es el pan refleja un mayor contenido de nutrientes o fibra: lea las etiquetas.
Limite el consumo de cereales azucarados, pastelería, gaseosas y jugos endulzados.
Incorpore a su dieta pescado, legumbres, frutos secos, huevos y lácteos descremados. No fría las carnes.
Ejercicio, otro de los factores positivos:
Si bien los buenos hábitos alimentarios influyen en la aparición de tumores, los especialistas apuntan a otros factores de riesgo. El principal: el tabaco. Según la Asociación Americana de Oncología (ASCO), el tabaquismo representa como mínimo el 30% de todas las muertes por cáncer y el 87% de las muertes por cáncer de pulmón. Pero el consumo de tabaco se asocia además con el aumento de otros 15 tipos de cáncer, incluidos los de riñón, cuello del útero y estómago. “Dejar de fumar es lo más importante que una persona puede hacer para reducir su nivel de riesgo”, sentencia la ASCO.
Horacio Limongelli recomienda también reducir los niveles de estrés: “El estrés oxidativo es muy importante. Hemos visto muchos pacientes que desarrollan un tumor dos o tres años después de haber sufrido un hecho grave. Pero el distrés constante, como convivir años con un jefe tóxico, también deja cicatrices”. Otro punto es el ejercicio. Para los sedentarios, se sugiere empezar por actividades moderadas (caminar, cuidar el jardín, bailar, nadar). Lo ideal es hacer una hora de actividad moderada por día, o media hora a mayor intensidad.
Hay que evitar el stress y el tabaco. La sobre cocción ó fritura de las carnes. Los nitritos que se agregan a los fiambres, los ahumados, las grasas y el alcohol tienen efectos negativos. En cambio hace bien consumir frutas, verduras y fibras.
En los últimos años, la medicina empezó a poner el foco en la relación entre la obesidad y el cáncer. Y, también, a estudiar cómo los alimentos pueden tener una incidencia en el desarrollo de la enfermedad. Del mismo modo, los científicos han descubierto que otros tantos tienen una función “protectora” contra el cáncer, como las frutas y las verduras. Según un informe que se presentó en Santiago de Chile, en el último Congreso Latinoamericano de Nutrición, el 35% de las muertes por cáncer en general se pueden atribuir a la dieta, así como el 90% de los efectos preventivos en el cáncer colorrectal.
Si bien los especialistas evitan hablar de una “dieta anticáncer”, reconocen que podemos hacer mucho para prevenir la enfermedad con lo que nos llevamos a la boca, sin descuidar, claro, los otros factores de riesgo (ver aparte). Aquí, las diez claves para tener la alimentación como una aliada para reducir la probabilidad de tumores.
1) Comer pocas grasas. En el último congreso de la Sociedad Europea de Oncología se presentó una investigación que mostró que, en sólo un año, más de 124.000 personas desarrollaron la enfermedad en ese continente por tener kilos de más. Y una de las causas del sobrepeso es el consumo excesivo de grasas. “La obesidad genera desórdenes metabólicos relacionados con hormonas que participan en el desarrollo de varios tipos de cáncer, como el de estómago, esófago y mama”, dice José Lastiri, oncólogo del Hospital Italiano y secretario de la Asociación Argentina de Oncología Clínica. Por eso, una alimentación saludable es clave.
2) Reducir el consumo de azúcar. Los azúcares refinados no están directamente relacionados con el riesgo de cáncer, pero sí con la obesidad. “Además, funcionan como el ‘combustible’ en el proceso de crecimiento de las células tumorales”, sintetiza el ginecólogo y patólogo Horacio Limongelli, coordinador del Programa Educacional sobre el Cáncer, formado por un grupo de médicos que dan charlas sobre prevención a la comunidad. La recomendación es preferir los azúcares naturales (como los de las frutas), limitar las bebidas gaseosas y comer postres o dulces sólo un par de veces por semana, y en porciones pequeñas.
3) No excederse con las carnes rojas. De nuevo, no tiene un riesgo en sí misma, pero si se consume mucha, con grasa y demasiado cocida, no es saludable. Cuando se comen carnes rojas, hay que elegir cortes magros y eliminar la grasa visible. “La dieta de los argentinos tiene mucha carne roja. Hay que incorporar más pescado, que es rico en ácidos grasos omega 3 y 9”, sugiere Limongelli. Marcela Leal, directora de la carrera de Nutrición de la Universidad Maimónides, indica que lo recomendado es consumir tres veces por semana pescado, dos veces por semana y sólo una carne vacuna, en lo posible al horno o hervido.
4) El método de cocción. Cuando los alimentos se cocinan a temperaturas altas sobre una llama abierta, como el asado al carbón o a la parrilla, se modifican las moléculas de la carne y se generan así hidrocarburos aromáticos que son cancerogénicos. Lastiri aclara que esto no significa que esté prohibido comerse un asadito: hay que optar por la moderación y evitar sobrecocer las carnes y que se forme esa “costra” crocante que es nociva.
5) Fiambres y ahumados. A estos alimentos procesados, para su elaboración y conservación se les suelen agregar nitritos y nitratos (que son nocivos) y tienen también un “efecto engordativo”. Los ahumados son riesgosos por su método de cocción. “Su consumo debe ser ocasional, en reuniones o situaciones esporádicas”, indica Leal.
6) Alcohol. Según la Asociación Americana de Oncología Clínica (ASCO), el alcohol eleva el riesgo de cáncer bucal, de laringue, de esófago, pecho, mama, colón e hígado. Si bien no se sabe exactamente por qué, los científicos creen que se debe a la exposición a químicos que se producen cuando el alcohol se metaboliza en el cuerpo. La ASCO recomienda limitar el consumo a una bebida alcohólica por día para las mujeres, y a dos para los hombres. Las medidas que da como indicación son 355 cm3 de cerveza, 150 cm3 de vino o 45cm3 de licor.
7) Frutas y verduras. “Es la principal estrategia dietética para reducir el riesgo de cáncer”, afirma Leal. María Victoria Cáceres, jefa de Nutrición de la Clínica Olivos, explica que “en el cuerpo tenemos millones de moléculas de oxígeno. A las que se vuelven inestables y peligrosas se las denomina radicales libres, y llegan a atacar sus cromosomas. Cuando esto ocurre, las células pueden empezar a multiplicarse en forma descontrolada y es así como se inicia el cáncer. Las plantas tienen capacidad de producir compuestos moleculares que actúan como escudos para protegerlas de estas moléculas salvajes del oxígeno: son los antioxidantes”. Algunos de los más conocidos son el beta-caroteno (está en la zanahoria) y el licopeno (en el tomate). Además, las plantas contienen fitoquímicos, otras sustancias que son protectoras. Las crucíferas (el brócoli y el coliflor) y las de la familia allium (ajo y cebolla) tienen compuestos que generan distintos beneficios en el organismo con un mismo resultado, reducir el riesgo de cáncer. Todos los especialistas coinciden: hay que incorporarlos a la dieta, cinco porciones por día de frutas y verduras, de distintos colores.
Fibras. “Su alto consumo disminuye el riesgo de cáncer colorrectal, porque reduce la cantidad de tiempo que los desechos –que a menudo tienen sustancias cancerígenas– viajan a través del colon”, señala Cáceres. También se observó que los alimentos ricos en fibra reducen los niveles de estrógeno y de testosterona, con efectos protectores de los cánceres de mama y colon. Se pueden incluir en la dieta en frutas, verduras, cereales integrales y legumbres.
9) Lácteos. “No hay que suspenderlos”, dice Lastiri. “Sus nutrientes, como el calcio y la vitamina D, son efectivos contra el cáncer colorrectal”, agrega Leal. Lo que sí se recomienda es que sean descremados, para evitar adicionar grasas a la dieta.
10) Suplementos vitamínicos. Lastiri afirma que su aporte no es significativo. El especialista insiste en un consejo que puede ser la síntesis de todas las recomendaciones: “No es necesario convertirse en un vegetariano estricto sino, como en todo, evitar los excesos. Hay que cambiar los hábitos y seguir una dieta balanceada”.
Consejos: Un menú saludable
La nutricionista Marcela Leal sugiere este menú como referencia:
Desayuno: 1 taza de café con leche o infusión con edulcorante, 2 tostadas de pan integral con dulce dietético.
A media mañana: 1 yogur descremado con cereales sin azúcar o con colchón de frutas, 1 fruta mediana fresca.
Almuerzo: 1 pechuga de pollo al horno, 2 rodajas de calabaza con queso y 1 manzana fresca.
Cena: 1 porción de tarta de verduras, 1 plato chico de arroz con atún. 1 naranja.
Tips para mejorar la dieta
Las guías alimentarias del departamento de Salud de EE.UU. recomiendan:
Incluya vegetales y frutas en cada comida. Téngalos en la heladera listos para comer como snacks (por ejemplo, zanahorias cortadas).
Cocine los vegetales al vapor o al microondas, para mantener sus nutrientes.
Adicione verduras a otras comidas como pasta, arroz, sopas, sandwiches y pizza.
Prefiera la fruta entera a su jugo: aporta más fibras y menos calorías.
Coma arroz, pan y fideos integrales. No siempre cuanto más oscuro es el pan refleja un mayor contenido de nutrientes o fibra: lea las etiquetas.
Limite el consumo de cereales azucarados, pastelería, gaseosas y jugos endulzados.
Incorpore a su dieta pescado, legumbres, frutos secos, huevos y lácteos descremados. No fría las carnes.
Ejercicio, otro de los factores positivos:
Si bien los buenos hábitos alimentarios influyen en la aparición de tumores, los especialistas apuntan a otros factores de riesgo. El principal: el tabaco. Según la Asociación Americana de Oncología (ASCO), el tabaquismo representa como mínimo el 30% de todas las muertes por cáncer y el 87% de las muertes por cáncer de pulmón. Pero el consumo de tabaco se asocia además con el aumento de otros 15 tipos de cáncer, incluidos los de riñón, cuello del útero y estómago. “Dejar de fumar es lo más importante que una persona puede hacer para reducir su nivel de riesgo”, sentencia la ASCO.
Horacio Limongelli recomienda también reducir los niveles de estrés: “El estrés oxidativo es muy importante. Hemos visto muchos pacientes que desarrollan un tumor dos o tres años después de haber sufrido un hecho grave. Pero el distrés constante, como convivir años con un jefe tóxico, también deja cicatrices”. Otro punto es el ejercicio. Para los sedentarios, se sugiere empezar por actividades moderadas (caminar, cuidar el jardín, bailar, nadar). Lo ideal es hacer una hora de actividad moderada por día, o media hora a mayor intensidad.
jueves, 19 de agosto de 2010
ESTUDIO DE 100 MIL CASOS.: Seis de cada diez mujeres con cáncer de mama no lo sabían
Fuente: Clarín
Los resultados de un programa de detección temprana del cáncer de mama demuestran los beneficios de la mamografía: el 62,25% de las mujeres a quienes se diagnosticó esa enfermedad, se consideraban sanas y tenían un examen clínico mamario normal.
El estudio –el más amplio de su tipo realizado en América Latina– procesó los datos de 80.000 mujeres de entre 40 y 65 años, que se hicieron placas gratuitas en el móvil con el mamógrafo Avon-LALCEC. Este equipo recorre la Argentina desde 1999, con el fin de detectar tumores menores de un centímetro. Ya lleva cerca de 200 mil kilómetros, y ayer, en San Rafael (Mendoza), realizó la mamografía número 100 mil.
El móvil permanece una semana en cada localidad, seleccionada dos meses antes, donde la actividad es coordinada por una representación de LALCEC. Las mujeres son atendidas por una médica mastóloga, quien realiza el examen clínico, el que incluye palpación de senos y un cuestionario. Luego, técnicas radiólogas sacan la placa.
Las mamografías son enviadas a la sede central de LALCEC y analizadas por dos médicas radiólogas con experiencia en diagnóstico mamográfico. Ambas hacen su examen y su informe por separado y, eventualmente, las sugerencias de las conductas a seguir.
Los resultados son reenviados a las representaciones donde se tomaron las placas, y éstas se entregan a las mujeres. Los profesionales de LALCEC se ocupan del seguimiento, de sus tratamientos y, de ser necesario, de la derivación para cirugías. De este modo, más de 920 mujeres tuvieron un diagnóstico oportuno de cáncer y fueron puestas en tratamiento; y otras 842 se encuentran bajo control.
De las 80.000 mujeres incluidas en el estudio, el 6,005 por mil tuvo un diagnóstico de cáncer mamario confirmado por análisis histopatológico. Esa cifra coincide con los programas similares difundidos en la bibliografía internacional.
Lo más valioso es que el 62,25% de esas pacientes se consideraba sana, y en la palpación, la médica mastóloga no había detectado nada raro.
El cáncer de mama es el más frecuente entre las mujeres. Hasta el momento, la prevención más eficaz es el examen periódico, que permite un diagnóstico precoz. De este modo, la mortalidad puede reducirse entre un 15 y un 50%; también mejora la calidad de vida de las mujeres que lo padecen.
Se recomienda hacerse una mamografía cada dos años a partir de los 35 o los 40 años (no hay unanimidad entre los especialistas), y una por año desde los 50.
Los resultados de un programa de detección temprana del cáncer de mama demuestran los beneficios de la mamografía: el 62,25% de las mujeres a quienes se diagnosticó esa enfermedad, se consideraban sanas y tenían un examen clínico mamario normal.
El estudio –el más amplio de su tipo realizado en América Latina– procesó los datos de 80.000 mujeres de entre 40 y 65 años, que se hicieron placas gratuitas en el móvil con el mamógrafo Avon-LALCEC. Este equipo recorre la Argentina desde 1999, con el fin de detectar tumores menores de un centímetro. Ya lleva cerca de 200 mil kilómetros, y ayer, en San Rafael (Mendoza), realizó la mamografía número 100 mil.
El móvil permanece una semana en cada localidad, seleccionada dos meses antes, donde la actividad es coordinada por una representación de LALCEC. Las mujeres son atendidas por una médica mastóloga, quien realiza el examen clínico, el que incluye palpación de senos y un cuestionario. Luego, técnicas radiólogas sacan la placa.
Las mamografías son enviadas a la sede central de LALCEC y analizadas por dos médicas radiólogas con experiencia en diagnóstico mamográfico. Ambas hacen su examen y su informe por separado y, eventualmente, las sugerencias de las conductas a seguir.
Los resultados son reenviados a las representaciones donde se tomaron las placas, y éstas se entregan a las mujeres. Los profesionales de LALCEC se ocupan del seguimiento, de sus tratamientos y, de ser necesario, de la derivación para cirugías. De este modo, más de 920 mujeres tuvieron un diagnóstico oportuno de cáncer y fueron puestas en tratamiento; y otras 842 se encuentran bajo control.
De las 80.000 mujeres incluidas en el estudio, el 6,005 por mil tuvo un diagnóstico de cáncer mamario confirmado por análisis histopatológico. Esa cifra coincide con los programas similares difundidos en la bibliografía internacional.
Lo más valioso es que el 62,25% de esas pacientes se consideraba sana, y en la palpación, la médica mastóloga no había detectado nada raro.
El cáncer de mama es el más frecuente entre las mujeres. Hasta el momento, la prevención más eficaz es el examen periódico, que permite un diagnóstico precoz. De este modo, la mortalidad puede reducirse entre un 15 y un 50%; también mejora la calidad de vida de las mujeres que lo padecen.
Se recomienda hacerse una mamografía cada dos años a partir de los 35 o los 40 años (no hay unanimidad entre los especialistas), y una por año desde los 50.
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